Backstage: Lo que no se ve de un evento Michelin para 558 personas

 

La gente ve una gala elegante. Nosotros vimos una operación de precisión absoluta. 558 invitados. Chefs con estrella Michelin sentados en las mesas. Salvador Illa en escaleta. Romain Fornell y Oscar Manresa liderando cocina. Y un equipo entero trabajando para que TODO ocurriera exactamente cuando debía ocurrir.

Así vivimos desde dentro los Premis Nacionals de Gastronomia de Catalunya junto a Andrés Guerrero de BQS, mentor de personal del Método Murphy, acompañados de 3 alumnas llegadas desde distintas ciudades para vivir la profesión sobre terreno.

Y sinceramente… esto no se aprende en un aula.

 

 

Cuando entiendes que un evento gastronómico NO es solo comida

Hay un momento en el que haces “click”. Y entiendes que una gala gastronómica de este nivel no consiste en servir platos. Consiste en coordinar cocina, producción, protocolo, timings, speeches, servicio, ritmo, backstage y presión. Todo al mismo tiempo.

Porque aquí un retraso de 4 minutos puede afectar la temperatura de un plato, el ritmo del servicio, la entrada de premios o la experiencia completa del invitado.

Y ahí es donde aparece el verdadero event planner.

 

 

La previsión es lo que separa un evento amateur de uno profesional

Uno de los mayores aprendizajes del día fue este: la previsión lo es TODO.

Y no hablamos solo de tener una escaleta bonita. Hablamos de prever cantidades exactas, tiempos de carga, movimientos de personal, circuitos de servicio, montaje de cocina, recogidas, reposiciones e incidencias antes incluso de que ocurran.

Ver cómo Andrés y el equipo trabajaban cada detalle fue una barbaridad. Porque cuando trabajas con gastronomía Michelin no existe el “ya lo iremos viendo”.

Aquí todo está pensado antes de que ocurra. Y eso cambia completamente la manera de entender los eventos.

 

 

El planner SIEMPRE debe revisar timings con cocina

Esto debería enseñarse el primer día en cualquier formación de eventos. Muchos planners piensan la escaleta únicamente desde escenario: speeches, vídeos, premios o shows.

Error.

La cocina tiene vida propia.

Y si no sincronizas producción con gastronomía… el evento se rompe.

Aprendimos muchísimo viendo cómo cada plato convivía con los premios, los parlamentos y los cambios de ritmo del escenario. Porque un plato caliente no espera eternamente. Y cocina tampoco puede improvisar cada vez que un speech se alarga.

Ahí entendimos algo muy potente: producción y cocina tienen que respirar juntas.

 

 

 

Habilitar cocinas donde NO existen

Probablemente uno de los momentos que más sorprendió a las alumnas. Porque desde fuera ves un jardín precioso. Pero detrás había cocinas temporales, offices, zonas frías, circuitos internos, logística invisible y espacios técnicos montados desde cero.

Y ahí vuelves a darte cuenta de algo: la mayoría de asistentes jamás verá la parte más difícil del evento.

Porque el verdadero lujo en producción muchas veces consiste precisamente en eso: que nadie note el caos que existe detrás.

 

 

 

Trabajar con estrellas Michelin es otro nivel de precisión

Andrés nos explicó muchísimas cosas sobre cómo es trabajar con perfiles gastronómicos de este nivel. Y hubo una palabra que se repitió constantemente: concreción.

Todo está medido. Todo tiene un porqué. Todo tiene un ritmo. Desde el emplatado hasta la salida de sala.

No existe el “más o menos”. No existe el “ya veremos”.

Y sinceramente… ver cómo trabajan perfiles como Romain Fornell y Oscar Manresa te hace entender por qué ciertos equipos consiguen resultados tan espectaculares bajo presión extrema.

 

 

 

Lo más importante no fue la gala

Fue la trinchera.

Las alumnas no fueron solo a “ver un evento”. Vivieron briefings reales, walkies reales, coordinación real, timings reales, presión real y backstage real.

Vieron cómo se toman decisiones rápidas. Cómo se reorganiza un servicio. Cómo se comunica un equipo profesional. Cómo se mantiene la calma cuando todo depende de segundos.

Y ahí está precisamente la filosofía del Método Murphy: la práctica no es un complemento. Es el núcleo del aprendizaje.

Porque puedes estudiar producción durante años. Pero hasta que no vives un backstage así… no entiendes realmente esta profesión.

 

 

 

El sector necesita más trinchera y menos teoría

Y probablemente esta experiencia resume perfectamente por qué nació Método Murphy.

Porque creemos profundamente que el sector necesita más realidad, más práctica, más backstage, más errores reales, más presión real y más experiencia sobre terreno.

Y ver a las alumnas tomando notas mientras el evento avanzaba… viendo cómo funcionaban cocina, producción y sala… entendiendo la complejidad invisible que hay detrás de una gala… fue exactamente el tipo de aprendizaje que defendemos.

Porque al final…No hay Murphy para tanto plan

 

Te gustan los eventos. Te falta el sistema. No te faltan ganas ni creatividad. Te falta criterio, proceso y referentes que hayan estado donde tú quieres estar. Eso es exactamente lo que encontrarás dentro de Método Murphy. Apúntate ahora y despega en el sector

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